sábado, 3 de julio de 2010

Un rey en Nueva York: Un filme políticamente gracioso.

Película: Un rey en Nueva York (A king in New York, Reino Unido, 1957)

Director: Charles Chaplin.
Actores: Charles Chaplin, Oliver Johnston, Dawn Addams, Michael Chaplin, Maxine Audley.

Crítica: Se nota que esta cinta la hizo Chaplin con mucho coraje, pero aún así demuestra su calidad y genialidad.
El rey Shahdov (Charles Chaplin) escapa de su país pues en él se desata una revolución por crisis económica. Llegando a su refugio en Nueva York buscará establecer un acuerdo con una empresa de energía atómica para que su país sea una utopía. En Nueva York las costumbres americanas lo tocaran por sorpresa, y la amistad que hace con un niño genio (Michael Chaplin) de padres comunistas desatará una serie de escándalos para el rey Shahdov.
En su primer película realizada en Europa tras su exilio por acusaciones de ser supuestamente comunista, logra crear una muy inteligente sátira de la sociedad estadounidense en plena época de “caza de brujas comunistas” y al igual que en Monsieur Verdoux crítica la forma de ver de los estadounidenses a la gente que al mínimo movimiento de apoyo a alguien comunista, el gobierno se altera como si existiese un atentado terrorista. La película es en la que más me he divertido y reido a traves de gags muy inteligentes, aunque en ocasiones el guión se eleva en la demanda a lo narrativo, que sería un ligero defecto del filme. Técnicamente tambien esta muy bien logrado el filme, pues se recrea totalmente a un Nueva York en Europa.


Chaplin actúa de manera estupenda, podría decirse que es un poco sobrellevar su vida a la pantalla; Michael Chaplin, que heredó el talento de su padre (aunque no tuvo la participación que pudo haber tenido el futuro), a su corta edad logró robar cámara con su ideología que además de conciencia marca una graciosidad estupenda viniendo de alguien tan joven, a través de su pequeño hijo, Chaplin implanta su pensamiento. El resto del cast hace un estupendo trabajo también, destacando a la sensual Dawn Addams.
La dirección de fotografía de Georges Périnal es al igual que Candilejas el mejor trabajo fotográfico de un filme de Chaplin gracias a la ausencia de Rollie Totheroh, pues en esta se dan adecuados movimientos de cámara más que adecuados para la época.
La música de Chaplin es una buena combinación de ritmos románticos, políticos y graciosos efectivos para la situación, aunque no es de los mejores de este autor.
En conclusión, su último trabajo como protagonista (y con el que finalizaremos este maratónico análisis de Chaplin) sigue siendo una obra maestra del género de la comedia, polémico pero estupendo.


Calificación:

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