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viernes, 8 de junio de 2012

Alien, el octavo pasajero: Horror de otro planeta.

Película: Alien, el octavo pasajero (Alien, EUA-Reino Unido, 1979)
Director: Ridley Scott.
Reparto: Sigourney Weaver, Tom Skerritt, John Hurt, Ian Holm, Yaphet Kotto, Veronica Cartwright, Harry Dean Stanton, Bolaji Badejo.


-CRÍTICA PUEDE CONTENER SPOILERS-

Crítica: La ciencia ficción tiene grandes clásicos y cada uno de ellos comparte que no tienen la misma forma de manifestar el género, Alien lo hace a base del terror. A partir de 2001 Odisea en el Espacio se observó que la ciencia ficción podía ser realista, podíamos transmitir esa sensación de otros mundos sin necesidad que los efectos parecieran demostrar lo contrario. Alien, segunda cinta de Ridley Scott logró hacer eso y además aterrorizarnos de una forma de otro planeta.
La tripulación de la nave espacial de transporte comercial USCSS Nostromo viaja de regreso a la Tierra dormidos en un sueño criogénico. Aún sin llegar a su destino final la nave los despertará para que analicen una señal de ayuda en un planetoide LV-426. La integración formada por el capitan Dallas (Tom Skerritt), la Piloto Lambert (Veronica Cartwright), el Ingeniero Técnico Brett (Harry Dean Stanton), la Oficial de Mando Ripley (Sigourney Weaver), el Oficial Ejecutivo Kane (John Hurt), el Oficial Científico Ash (Ian Holm) y el Ingeniero Jefe Parker (Yaphet Kotto) investigará el extraño llamado pero parece que no era un llamado de auxilio, sino una alerta sobre un peligro inminente, aunque el equipo se dio cuenta demasiado tarde.

Como tributo al cine de ciencia ficción clásico pero en tono cómico, Dan O'Bannon y Ronald Shusett crearon la historia Star Beast que ofrecieron a las productoras que después la modificaron para hacerla una versión de acción y suspenso y el plan de convertirla en una cinta serie B se cambió a una producción de alto presupuesto. Tras el éxito en Cannes del primer filme de Ridley Scott, Los Duelistas, la Fox decidió ofrecerle la dirección de esta cinta, decisión que aceptó Scott. Basado en el guión final de O'Bannon, Scott hizo que la película tuviera un mayor presupuesto, formó un equipo formidable junto con los creadores de criaturas y efectos visuales H.R. Giger y Carlo Rambaldi y así lograr el estilo claustrofóbico, oscuro y poco visto que hizo el efecto que ocasiona esta película, sentirnos con un miedo psicológico tan grande como pocas veces se ha logrado y más en ciencia ficción al hacerte sentir en la tripulación, con la claustrofobia de la oscura nave, con la expectativa de lo que pueda suceder. Scott nos brinda una cinta con una técnica muy parecida en tensión y en aspectos técnicos a 2001 (Kubrick) y a Solaris (Tarkovsky) y en cuanto a horror se basó bastante en La Masacre de Texas (Tobe Hooper), sólo que aquí el mounstruo es algo más tangible que los aliens de las otras, el producto más comercial y crea una atmósfera  sucia, sexual y maléfica lograda así por un ritmo vertiginoso minuto a minuto que cada vez sube hasta llegar a nosotros una emoción nada placentera magistral. Scott logra, al hacer sentir enojados y con expectativas al reparto, para que el elenco transmitiera al público el temor. El resultado final que nos brinda la dirección de Scott es un producto excelsamente armado, con montón de escenas inolvidables (Desde el incio en que nos internamos en Nostromo, el nacimiento del Alien, cada crimen que comete la bestia y el impactante final) y que vence las barreras de ambos géneros.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Melancolía: Bello apocalipsis.

Película: Melancolía (Melancholía, Dinamarca-Suecia-Francia-Alemania, 2011)
Director: Lars Von Trier.
Reparto: Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, Alexander Skarsgård, John Hurt, Charlotte Rampling, Stellan Skarsgård, Udo Kier, Cameron Spurr, Brady Corbet.

Escucha la música mientras lees la crítica.


-CRÍTICA CONTIENE SPOILERS-

Crítica: Tras Anticristo (2009), Von Trier hace un giro de 180 grados para crear una historia menos estresante y más amplia, pero la esencia visual y narrativa de dicha joya se maximiza en Melancolía, un destello de belleza y amargura en el que el fin del mundo es íntimo y onírico.

El filme está compuesto de tres partes, el primero un prólogo onírico, el segundo dedicado al personaje de Justine (Kristen Dunts) y el último al de Claire (Charlotte Gainsbourg). Es el día de la boda de Justine, pero al llegar a ella parece que todo el mundo conspira en su contra. A esto se une el hecho que un planeta llamado Melancholia está a punto de pasar al lado de la tierra y hay incertidumbre si el planeta va a chocar con el planeta Tierra y destruirlo.

Lars Von Trier, quién escribió también la cinta, logra con este filme deshacerse de toda la presión y estrés que le había ocasionado Anticristo, puesto que los límites que le había puesto y el peso de la cinta hasta el espectador lo recaía. En esta ocasión nos vuelve a presentar una historia en la que un fenómeno es el reflejo de que los humanos nos destruimos por dentro, nos convertimos monstruos de las ambiciones, pretensiones, vanalidades, falta de confianza, intereses propios, traiciones, entre otros, provocan una bomba de tiempo reflejado en la boda de Justine que termina siendo un desastre y detona una poderosa Melancolía en la protagonista, tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada (Definición de la RAE), en el caso de Justine destruye sus relaciones salvo la de su hermana y se refugia en un fenómeno astronómico para escapar. En el segundo capítulo nos muestra el miedo al cambio, el miedo a enfrentarlo y huir de él, la desesperación por ello, ésto representado por Claire y John (Sutherland). Pero ante todos estos monstruos, lo último que muere es la esperanza y la unión. Esa mezcolanza hace que el filme de Von Trier nos deje con un sentimiento extraño sentimental. Quizá el único problema es que en ocasiones la trama se torna un poco pesada y cansada, pero cualquier amante del séptimo arte lo dejará pasar pues se permanece inmóvil por la estética.