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sábado, 26 de junio de 2010

Dr. Insólito: Retratando lo absurdo de la Guerra Fría.

Película: Dr. Insólito (En España ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú, en EUA Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, me gusta más Dr. Strangelove, 1964)
Director: Stanley Kubrick
Actores: Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, Slim Pickens, Peter Bull.

Crítica: Una gran comedia, inteligente y en su tiempo polémica, la visión satírica del holocausto nuclear, donde Kubrick explota todo su cinismo.
La película cuenta como el General Jack D. Ripper, un oficial importante manda a todas sus tropas aéreas atacar la URSS, cuando sucede esto, el gobierno de los Estados Unidos tratara de todas maneras evitar dicho ataque, ya que el fin del mundo sucedería si cayera a la URSS una sola bomba atómica, esto por la llamada Maquina del Día del Juicio, entre los que buscarán la solución al problema es el Dr. Insólito (o Dr. Strangelove).
Kubrick dirige de gran manera (ya he dicho eso mucho últimamente ¿no?) esta película, utilizando poca acción en una película prácticamente bélica, y que ubica su historia en solo 3 lugares: Las oficinas del General Ripper, la sala de Guerra y en el avión comandado por uno de los subordinados de Ripper, sin embargo el argumento hace que los pocos lugares no flojeen la historia, en esta historia Kubrick vuelve a retar a ciertos sectores, en este caso al ejercito mofándose de la estúpida Guerra Fría.


En cuanto a actores, lo hacen sumamente bien, algo poco visto en una película, el que obviamente sobresale es Peter Sellers, interpretando a 3 papeles, pero muy bien caracterizados, al Capitán Lionel Mandrake, al Presidente de los EUA, y al Dr. Strangelove, los 3 papeles los hizo de maravilla, aunque el personaje de Dr. Strangelove es demasiado extraño que llega a perder credibilidad a la historia, el personaje de Sterling Hayden, el General Ripper, hace una gran actuación en la que cada vez se vuelve más loco, George C. Scott crea al hombre común y corriente, pero sin embargo da más gracia que los demás, ya que es el mediador entre la locura de Ripper y el Gobierno, los demás actores lo hacen muy bien. La música es la más simple de una película de Kubrick, aun contando la no muy notable música de Gerald Fried, pero no significa que sea mala, es que solo utiliza dos canciones: The Bomb Run, que después se convirtió en un clásico de la música bélica y que en la película solo se utilizo en las escenas del avión, y la gran canción del final: We'll Meet Again de Vera Lynn, que da un sentido seductor a las bombas atómicas. La dirección de fotografía es muy simple, no tiene muchos movimientos, realmente pocos, donde hay más es en las escenas del avión, lo mismo sucedió con los efectos, adrede, Kubrick quiso hacer unos efectos visuales muy regulares para dar más gracia a la película, pero sin embargo la escena en que cae la bomba atómica con el Mayor Kong, una escena impresionante y muchas veces parodiada, quizá el momento clave del filme, otro aspecto importante es la gran secuencia inicial de créditos, donde Kubrick con la música Try a Little Tenderness de Laurie Johnson hace un gran contraste entre la música tranquila y el descenso de un avión hacia la guerra, donde te das cuenta del cinismo que manifiesta Kubrick desde el inicio hasta el final. Narrativamente es muy buena y visualmente muy simple, pero porque así lo ameritaba el filme. Definitivamente tienen que ver esta que es quizá una de las mejores comedias de todos los tiempos.

Calificación:

lunes, 14 de diciembre de 2009

Lolita: Esa película hermosa, lírica, melodiosa.


Película: Lolita (Reino Unido, 1962)
Director: Stanley Kubrick
Actores: James Mason, Sue Lyon, Peter Sellers, Shelley Winters, Jerry Stovin, Diana Decker.

Crítica: Kubrick nos regala una vez más un producto formidable, lleno de cachondez, romance, risas, y varias cosas más, una obra maestra por donde se le vea.

Humbert Humbert es un profesor de poesía proveniente de Europa que se muda a Estados Unidos para impartir clases. Al faltar mucho tiempo para empezar las clases, Humbert decide pasar ese tiempo en un pequeño pueblo; buscando donde hospedarse, encuentra una casa donde vive Charlotte Haze y su hija Lolita, siendo ésta última, por su gran belleza, el motivo por el que Humbert se queda a vivir ahí un tiempo. Humbert se enamora de Lolita a un punto obsesivo de consecuencias letales.

Kubrick crea una historia fascinante, llena de elementos kubrickianos, en la que se demuestra una madurez total del realizador, un punto medio entre su etapa Hollywoodense y la Inglesa, reuniendo de impresionante manera los recursos técnicos y narrativos; y; después de la decepción de Kubrick hacia el sistema cinematográfico estadounidense plantea una amplia crítica a la sociedad gringa como el lo sabe hacer; con un cinismo impresionante y una gran carga emocional en los personajes.




El guión de Vladimir Nabokov, mismo autor de la novela en que se basa la película; es una historia que le quedó como anillo al dedo a Kubrick, una historia con crítica social, con un tema polémico pero real y con unos personajes perfectamente detallados que representan tanto virtudes como errores de la raza humana.

Las actuaciones son brillantes y convincentes, una no gana a la otra: James Mason espectacular, aunque quizá no sea un personaje que muchos pensamos en este actor, termina haciéndolo muy bien; Sue Lyon, a pesar de tener 16 años (en 1962) y no los 14 que debe tener en la película (y que en el libro tenía 12), se adueña de esa adolescente convenenciera y precoz, su belleza se mezcla perfectamente con el lado demoniaco del personaje; Shelley Winters crea muy bien a un personaje inseguro y necesitado de amor, la última escena donde la vemos es antológica la situación entre ella y Mason, llena de poder; Peter Sellers brillante, quien antes de Dr. Strangelove ya interpretaba a varios personajes, da a un Clare Quilty lleno de misterios, un personaje que bajo esa máscara de glamour esconde un plan; el resto del cast lo hace bien.

La música de Nelson Riddle es otro gran factor que da un gran resultado, que mezcla muy bien la música estadounidense con otras de tonos caribeños, dando un estilo musical que derrocha mucha sensualidad y mucho más, además la canción “Lolita Ya-Ya” es sumamente pegajosa: Yaaaa Yaaa Ya Ya Yaaaa.




La fotografía de Oswald Morris quizá es el pequeñito negrito en el arroz, ya que no posee la fotografía de una cinta de Kubrick, es probablemente la fotografía más hollywoodense de la carrera de Kubrick, pues tiene ciertos aires de una cinta del cine de Oro; es una gran fotografía, pero la sentí más de Hawks, Preminger o Hitchcock que de Kubrick; tal vez esa fue la decisión de Kubrick para mostrar junto con el blanco y negro mayor elegancia para la historia, aunque eso solo Kubrick lo sabe.

Los demás aspectos técnicos son buenos, destacando el cuidadosísimo diseño de producción de William C. Andrews quien en cada habitación o casa muestra parte de los personajes.

Una cinta brillante, una obra maestra más del maestro Stanley Kubrick y una película imprescindible en cualquier amante del séptimo arte.

Calificación: